Los antibióticos han salvado millones de vidas y siguen siendo una herramienta imprescindible en medicina. El problema no es su existencia, sino cómo y cuándo se utilizan y qué ocurre en el intestino después de tomarlos.
En consulta veo con mucha frecuencia personas que relacionan el inicio de sus problemas digestivos con una o varias pautas de antibióticos. Hinchazón, diarrea, estreñimiento, intolerancias nuevas o digestiones pesadas aparecen semanas o incluso meses después. Entender cómo afectan los antibióticos a la microbiota intestinal es clave para prevenir disbiosis y tratar estos síntomas.
¿Qué es la microbiota intestinal y por qué es tan importante?
La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos que viven en nuestro intestino. Estos microorganismos participan en funciones esenciales como:
– Digestión y fermentación de alimentos
– Producción de vitaminas
– Regulación del sistema inmunitario
– Protección frente a patógenos
– Mantenimiento de la barrera intestinal
Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecer síntomas digestivos y también problemas a nivel general.
Cómo afectan los antibióticos a la microbiota
Los antibióticos no distinguen entre bacterias “buenas” y “malas”. Su función es eliminar bacterias, pero en ese proceso arrasan también con parte de la microbiota beneficiosa. Dependiendo del tipo de antibiótico, la dosis y la duración del tratamiento, pueden provocar:
1- Disminución de la diversidad bacteriana
2- Sobrecrecimiento de bacterias oportunistas
3- Alteración del tránsito intestinal
4- Aumento de la permeabilidad intestinal
5- Mayor sensibilidad digestiva
En algunos casos, la microbiota puede tardar meses en recuperarse y, en otros, no vuelve exactamente al estado previo.
No todos los antibióticos afectan igual
No todos los antibióticos tienen el mismo impacto sobre la microbiota. Los de amplio espectro suelen producir alteraciones más importantes, mientras que tratamientos más cortos y específicos pueden tener un impacto menor.
Sin embargo, incluso pautas cortas pueden generar síntomas digestivos en personas con intestino sensible o con antecedentes de problemas digestivos.
Síntomas digestivos frecuentes tras antibióticos
Después de una pauta antibiótica, muchas personas refieren:
– Diarrea o estreñimiento
– Hinchazón abdominal
– Gases
– Digestiones pesadas
– Intolerancias que antes no existían
Estos síntomas no siempre aparecen durante la toma. A veces surgen semanas después, cuando la microbiota todavía no se ha recuperado.
¿Es necesario tomar probióticos después de los antibióticos?
Esta es una de las preguntas más habituales en consulta. La respuesta corta es: SI, pero no cualquier probiótico.
Los probióticos pueden ser útiles tras una pauta de antibióticos, pero no todos sirven para lo mismo ni todas las personas los necesitan. Un uso adecuado de probióticos puede ayudar a:
– Reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos
– Favorecer la recuperación de la microbiota
– Mejorar la tolerancia digestiva
Sin embargo, tomarlos sin criterio puede no aportar beneficios e incluso generar más síntomas en personas sensibles.
Qué tener en cuenta al usar probióticos tras antibióticos
Desde un enfoque nutricional, es importante considerar: el tipo de antibiótico que se ha tomado y la duración del tratamiento, pero también los síntomas actuales. No es lo mismo una persona sin antecedentes digestivos que alguien con intestino irritable, SIBO o enfermedad inflamatoria intestinal. Además, el momento de la toma, la duración del probiótico y la cepa utilizada son factores clave
La alimentación como parte de la recuperación de la microbiota
Los probióticos no lo son todo. La alimentación juega un papel fundamental en la recuperación tras antibióticos. Una dieta muy restrictiva o pobre en variedad puede dificultar la recuperación de la microbiota. En fases estables, suele ser interesante trabajar:
– La diversidad alimentaria
– El consumo de alimentos frescos
– La reintroducción progresiva de fibra tolerada
– Siempre adaptando el enfoque a la situación digestiva de cada persona.
AINEs y microbiota: un factor poco conocido
Además de los antibióticos, hay otros fármacos que pueden afectar negativamente a la microbiota intestinal. Entre ellos, los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) como el ibuprofeno. El uso frecuente o prolongado de AINEs también puede:
– Alterar la microbiota
– Aumentar la permeabilidad intestinal
– Irritar la mucosa digestiva
– Empeorar síntomas gastrointestinales
En personas con problemas digestivos, su uso continuado puede contribuir a la cronificación de los síntomas.
Conclusión
Los antibióticos son necesarios en muchos casos, pero no son inocuos para el intestino. Su impacto sobre la microbiota puede explicar muchos síntomas digestivos que aparecen después de una infección aparentemente resuelta. Cuidar el uso de antibióticos, no automedicarse y acompañar la recuperación intestinal con una estrategia nutricional adecuada puede marcar una gran diferencia en la salud digestiva a medio y largo plazo. Si después de tomar antibióticos notas que tu digestión no ha vuelto a ser la misma, es importante abordarlo y no normalizar el malestar.
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